Gaza.
Día Tres: Muerte y destrucción en Gaza
“La situación acá es catastrófica. El 70 por ciento de lo que era Gaza está destruido. El colapso es completo, no existe la sociedad ni el orden público y la desesperación de la gente por los alimentos es total”.
Guillherme Botelho es un fotógrafo brasileño que desde hace trece años coordina distintos proyectos de emergencia en la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). Acaba de salir de Gaza después de dos meses de trabajo en la región. “Llegué por primera vez en enero de este año, durante la tregua, y cuando las cosas estaban mejorando un poco, para lo que es la situación aquí. Los palestinos mismos empezaban a soñar otra vez con que podían tener una vida normal y reconstruir lo poco que les quedaba. Pero el 2 de marzo se volvieron a cerrar las fronteras y a los pocos días recomenzó la guerra. Me fui y volví en junio, cuando se volvieron a abrir, pero los camiones llegaban a cuentagotas. Después de dos meses sin comida y sin suministros médicos ni de higiene y sin combustible, la situación empeoró mucho”.
El informe de MSF de agosto de este año concluyó que “los datos médicos y testimonios de pacientes aquí documentados ofrecen apenas un atisbo de la magnitud de la violencia. Pero ese atisbo es condenatorio. Niños baleados al intentar conseguir comida. Personas asfixiadas en estampidas. Civiles golpeados, aplastados y traumatizados psicológicamente en el mismo lugar al que acuden buscando alivio. En ninguna otra parte del mundo donde trabaja MSF —incluyendo las zonas de conflicto más volátiles— se toleraría un nivel semejante de violencia en torno a un sitio de ‘distribución de ayuda’”.
Las condenas internacionales hacia el ataque desmedido de Israel luego de la masacre del 7 de octubre se han incrementado este año. Distintas ONG y gobiernos europeos de peso, como los de Gran Bretaña y Francia, le exigieron a Netanyahu el alto el fuego, incluso amenazándolo con reconocer al Estado Palestino si no lo hiciera. Mientras tanto, en Israel, la gente de pie dice que es mentira que los camiones humanitarios no pasen la frontera, sino que el propio Hamás los saquea para revender en el mercado negro, y sigue insistiendo en que lo único que hará negociar al grupo terrorista es primero ocupar su territorio.
Entre tanta desinformación de un lado y del otro (la prensa internacional no tiene acceso a Gaza), Botelho asegura que ya son más de 60.000 los muertos en Gaza y que los bombardeos y los cientos de incursiones militares dejaron un saldo de 140.000 heridos. “Muchos perdieron miembros o han sufrido quemaduras. Hay muchos niños que perdieron toda su familia. En todo este tiempo trabajando para MSF nunca vi algo igual. Ni en Libia ni en Congo ni en Sudán del Sur. Es el momento de que la comunidad internacional deje de opinar y tome las acciones necesarias para lograr la paz”.
Entre las voces reconocidas mediáticamente que se alzaron para condenar el accionar del gobierno israelí, por estos días se sumó la de Bono, cantante de U2, intentando hacer equilibrio entre uno y otro lado: “Sabemos que Hamás está utilizando el hambre como arma en la guerra, pero ahora también lo está haciendo Israel, y siento repulsión por este fracaso moral. El gobierno de Israel no es la nación de Israel, pero el gobierno de Israel liderado hoy por Benjamin Netanyahu merece nuestra condena categórica e inequívoca. No hay justificación para la brutalidad que él y su gobierno de extrema derecha han infligido al pueblo palestino… en Gaza… en Cisjordania”.
Una semana después de las declaraciones del músico irlandés, se llevó a cabo una masiva marcha en todo Israel, que tan solo en Tel Aviv, según una estimación del Foro de las Familias de Rehenes, congregó a 350.000 personas para exigirle al gobierno un acuerdo inmediato de alto el fuego con el grupo terrorista Hamás que permita la liberación de los rehenes aún cautivos.
“La normalidad en la región no es algo que se pueda lograr de un día para el otro, pero la solución pacífica no existirá sin que los rehenes sean liberados y que el ejército israelí detenga los ataques”, insiste Botelho. “Es algo complicado que no tiene solo que ver con esta guerra o con la masacre del 7 de octubre, sino que viene de muchos años atrás, desde 1948, con altos y bajos en el conflicto. Pero hoy se necesita con urgencia un acuerdo para que ambos pueblos puedan volver a convivir en paz”. (Ramos, 2025)
Ramos, S. (2025). 'Cinco días en la Tierra de promesas', Rolling Stone Available at: https://es.rollingstone.com/arg-cinco-dias-en-la-tierra-de-promesas/.
















